La oratoria y el discurso oral piden tener más peso en las escuelas

"El que sabe pensar pero no sabe expresar lo que piensa, está al mismo nivel del que no sabe pensar", Pericles

La importancia de la expresión oral

Tradicionalmente la escuela ha dado prioridad a la enseñanza y aprendizaje del registro escrito de la lengua. Leer y escribir eran y son, naturalmente, dos dimensiones importantísimas de las competencias básicas del ámbito lingüístico. La comunicación oral procura obtener información, interpretar y valorar textos orales de la vida cotidiana, de los medios de comunicación y académicos, incluyendo los elementos prosódicos y no verbales.

Formar a los ciudadanos del futuro significa también otorgar más importancia a esta habilidad, puesto que la interacción oral con nuestros conciudadanos es la que más se utiliza en todos los campos: personal, social y profesional; y la que nos permite expresar habitualmente aquello que pensamos, de contrastar maneras diferentes de ver las cosas y de desarrollar el sentido crítico. Pensamos, por ejemplo, lo importante que es para los juristas, los profesores, los políticos, los comerciales y tantas otras profesiones.

A pesar de que vivimos en la era de la imagen, la retórica continúa siendo una vía útil a través de la cual hacemos un uso del lenguaje con voluntad de persuadir o conmover a los interlocutores o los oyentes. Con este trasfondo teórico aparece la oratoria, la aplicación práctica de la retórica a través de un discurso concreto, de un género específico como el discurso o la conferencia, por ejemplo. El hecho de contar con apoyos comunicativos audiovisuales lo que hace, precisamente, es amplificar el mensaje y facilitar que llegue mejor a sus potenciales receptores.


La oratoria en la escuela: una técnica y algo más

El discurso oral no se basa solo en los aspectos productivos de la lengua, sino que también tiene en cuenta todas las sutilezas comunicativas que aporta el lenguaje no verbal: la gestualidad, la expresión facial, el comportamiento… Como que nadie nace enseñado, tenemos que aprender a adaptar nuestra expresión verbal y corporal a cada situación comunicativa en función también de nuestros objetivos de comunicación. El profesorado tiene un papel destacado en este aspecto porque, tanto si es consciente de ello como si no, es un modelo de referencia. Un detalle no menor que quizás no está suficientemente contemplado en los planes de estudio de las facultades de educación.

El profesorado tiene un papel destacado en este aspecto porque, tanto si es consciente de ello como si no, es un modelo de referencia

El currículo español (catalán) de la etapa de enseñanza secundaria en el ámbito lingüístico prevé que los alumnos sean competentes a la hora de producir textos orales de tipología diversa con adecuación, coherencia, cohesión y corrección lingüística, empleando los elementos prosódicos y no verbales pertinentes. ¿Por qué motivo no se le dedica suficiente tiempo? Una de las razones habituales es que venimos de una tradición académica donde la lengua escrita es el elemento prioritario; pero también porque se considera que trabajar la lengua oral es una tarea que se puede improvisar, que sirve para complementar las otras dimensiones. Un enfoque erróneo, desde mi punto de vista.

La planificación y la producción de textos orales para expresar las propias ideas de manera clara y rigurosa parte de haber hecho una buena selección e interpretación de las fuentes de información consultadas, prever el registro lingüístico que habrá que emplear, trabajar los aspectos propios de la prosodia (pronunciación, entonación, fluidez…), procurar la corrección lingüística correspondiente, estructurar bien lo que se quiere comunicar, etc. El uso de una base de orientación o de una rúbrica adaptada a cada ciclo, etapa o tipología puede ser una buena herramienta para tener claros los criterios de realización que hay que contemplar.

Para trabajarlo en el aula tenemos múltiples posibilidades; entre otras, aprovechar las tareas académicas ordinarias, pedir que hagan presentaciones de los trabajos de las diversas asignaturas, comentar o debatir temas a partir de los contenidos curriculares, llevar a cabo un programa de radio escolar, exponer un tema preparado previamente, etc. Debe tenerse en cuenta que el trabajo de esta competencia no es una tarea exclusiva del profesorado de lengua, sino que sería mucho más útil y productivo planificarlo de manera coordinada entre todo el equipo docente. Tampoco podemos olvidar que las herramientas propias de la comunicación audiovisual y las tecnologías de la información y de la comunicación facilitan que la oralidad se exprese también a través de estos lenguajes y apoyos.


Expresión oral y pensamiento

La expresión oral facilita la elaboración y la expresión de las ideas y opiniones, sin olvidar su relación intrínseca con todo el campo de las emociones; además, es un factor importante a la hora de construir el propio pensamiento. Como ya sabemos, el pensamiento es un aspecto central que nos caracteriza como especie y, en el hecho que nos ocupa, la comunicación oral, tiene mucho que ver también con qué repertorio léxico tienen los estudiantes, porque tenemos la experiencia que cuanto más rico es el vocabulario del que se dispone, más lúcido y comprensible puede ser el mensaje que se quiere transmitir. Decía el ateniense Pericles que:

El que sabe pensar pero no sabe expresar lo que piensa, está al mismo nivel del que no sabe pensar.


TEDIS: algo más que un concurso de oratoria

Impuls Educació, consciente de la importancia que tiene esta habilidad para los jóvenes, organiza anualmente el concurso TEDIS que en 2017 estrenó su primera convocatoria en formato presencial. Sus lemas han sido relacionados con alguno de los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 aprobada por la ONU; el de este curso, concretamente, ha sido el siguiente: Impacto de una educación de calidad en el futuro de niños y jóvenes (ODS4). Vincular este concurso con la escuela, según la organización, tiene su razón de ser porque se considera que:

Hablar y escribir con habilidad, escuchar con empatía, aprender de los demás, abrirse a las diferentes mentalidades y saber dialogar con todo el mundo, junto con una buena formación humanista se convierten en una necesidad para el aprendizaje.

Leer el artículo completo de Jordi Viladrosa en la web de Impuls Educació

Competencia global
Noticia