El 21 de febrero, el Aula Magna del IESE ha acogido la IV Jornada de la asignatura de religión, organizada por Institució Familiar d’Educació, una cita que este año se enmarca en el camino hacia el centenario del Opus Dei. El encuentro ha reunido a profesores de religión y otras disciplinas, así como miembros de los equipos directivos, con el objetivo compartido de repensar cómo comunicar el mensaje cristiano a los jóvenes del siglo XXI.
La jornada ha contado con la ponencia magistral de
Juan Pablo Cannata, doctor en Comunicación y experto en comunicación de la fe de la Università della Santa Croce de Roma. Cannata ha reflexionado sobre cómo anunciar la fe a los jóvenes en un momento de profundo cambio de época. Ha ofrecido claves prácticas para conectar con una generación que busca la autenticidad por encima de los discursos vacíos, subrayando que la comunicación de la fe hoy no es una cuestión de marketing, sino de prestigio profesional, proximidad humana y "autoridad del amor".
Por su parte, Mn. Joan Fernández, responsable de la formación espiritual de la Prelatura del Opus Dei en Cataluña, ha profundizado en la importancia de la religión dentro del currículum escolar para una formación humana integral, recordando que educar no es solo transmitir datos, sino dotar al alumno de herramientas para alcanzar la felicidad y la trascendencia. En este sentido, ha destacado la importancia de proponer la experiencia de la belleza y de ofrecer a los jóvenes la imagen de un Dios que ama, que afirma, que confía y que genera comunión y familia.
El encuentro ha finalizado con una mesa redonda de buenas prácticas, moderada por Joe Quirant, profesor de La Farga, y con la participación de Alberto Delgado (La Farga), Judit Malgosa (Airina) e Imma Canela (Les Alzines). En este debate ha quedado reflejada la importancia, por parte de los docentes, de hacer más presente la Palabra de Dios en las clases y cultivar una relación auténtica basada en el hecho de dejarse ayudar y acompañar.
La jornada ha concluido con un mensaje de optimismo y vocación de servicio, reafirmando que la tarea del docente es, en esencia, ser testimonio de la esperanza que el mundo necesita.