Mossén Salvia, muy mayor, ha querido hoy, igual que ayer, estar con ellos. Y les ha regalado, siempre joven, este azul penetrante de sus ojos. También D.Luis Ferreiro, su director, y el Sr.Rivas, Pep Solé, el Sr.Terrades…han querido acompañarles esta tarde en que La Farga sólo ha sido para ellos.
Y se han sentado otra vez en los viejos pupitres, en un aula del edificio antiguo, –¿recuerdas?–. Y hoy en su interior han emborronado la pizarra de tiza y han colgado, quizá, recuerdos en el mural.
Aunque han cambiado, se reconocen entre ellos cuando se miran a los ojos. Y al reconocerse, entonces se alegran, y vuelven otra vez a ser unos niños en ese patio de colegio del que se marcharon….
Es entonces cuando uno se da cuenta de que algo de La Farga se ha quedado en nuestras vidas. Solamente la verdad, y sus silencios, se encuentran alegres en la mirada.
Gracias a todos por volver a ser niños hoy, de nuevo. Gracias a todos por reencontrarnos, por poder jugar de nuevo en nuestras vidas con amigos compañeros que se guarden la niñez en el futuro en sus bolsillos…