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Aroa Domingo Fernanadez
3º
ESO
IES Bernat Metge
Barcelona
¿Qué le ocurre a ese
vestido? Hola, me llamo Aroa y me gustaría
contaros lo que me ocurrió hace unas tres semanas.
Estaba leyendo el periódico cuando vi un anuncio
que decía Vestido de fiesta, blanco roto,
de alta costura, talla 40. Puede utilizarse como vestido
de novia. Precio a convenir llamar al 93 345 67 87.
El caso es que llamé a ese teléfono
para preguntar si podía ver el vestido y el
precio aproximado. La señora que me contestó
me dijo que podía ir a verlo cuando quisiera,
me dio su dirección y me dijo que del precio
ya hablaríamos cuando lo viera. Pero justo
antes de colgar me repitió unas tres veces
que no tardara mucho en ir a verlo.
Al día siguiente por la mañana,
que era cuando ella estaba disponible, fui a su casa.
Piqué al timbre, un poco nerviosa y con un
poco de vergüenza, salió una señora
de unos cuarenta años y me invitó a
pasar. Era una casa antigua, entré en la habitación
y para mi sorpresa el vestido empezó a hablarme
tranquilamente diciéndome que le llevara conmigo
que le comprara. Me dijo que estaba harto de esa dueña,
de ese cuerpo, que le trataba mal. La señora
miraba al vestido con cara de no quererle más
en su casa. Le pregunté a la señora
por cuánto me vendía un vestido tan
parlanchín como divertido, y mientras yo pensaba
¡qué caro será! Cuando
la señora me dijo que me lo vendía por
30 euros, yo no me lo creía: ¡qué
suerte, ese vestido tan divertido y bonito! Se lo
compré al instante, no me lo pensé dos
veces y me lo llevé corriendo por si la señora
cambiaba de idea.
Al sábado siguiente me fui
de fiesta con mi vestido nuevo, no paró de
hablarme en toda la noche, era un poco pesado, pero
así no me aburría. La siguiente semana
salí a una cena de trabajo con mi vestido,
pero cuando acabó la cena me dijo que no quería
estar más conmigo que le vendiera que ya se
había cansado de mí. Yo le dije que
no, que él era mío; pero no me hacía
caso y me decía que si no le vendía
que no se dejaría poner, se arrugaría
y se rompería cada vez que me lo pusiera. Me
enfadé mucho y le encerré en el armario,
pero él no paraba de gritar. Al final le dije
que le vendería para ganar un buen dinero vendiendo
un vestido parlanchín maleducado y antipático.
No me costó mucho venderlo. Puse un anuncio
en el periódico y a la semana ya vino una señora
a ver el vestido. Lo vendí por 150 euros. La
señora se fue muy contenta porque no sabia
lo que le esperaba. Desde entonces miro el periódico
cada día para ver cuánto dura con su
nueva dueña. Como era de esperar, a las dos
semanas había un anuncio que decía
Vestido parlanchín muy bonito. Puede utilizarse
como vestido de novia. Llame al 93 365 25 65 si está
interesada. Precio a convenir.
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