| 
Paula García
3º
ESO
Les Alzines
Giona
La lluvia caía, y tus cabellos
mojados te caían sobre los hombros temblorosos.
Estabas cansada, jadeando por la gran corrida, estabas
tan concentrada en odiar tus miedos, tus penas y a
tus enemigos, que te olvidabas de que la lluvia caía,
de donde estabas y hacia donde te dirigías.
Miraste hacia atrás, a tu alrededor y volviste
la mirada al frente, no había nadie, nada se
movía, estabas sola...
Entonces te acordaste de tu familia,
de tus amigos y de los cuentos de hadas que te contaba
tu abuela, cerca de la chimenea y te pareció
sentir ese calor en el rostro, pero el frío
de la lluvia te despertó de tus pensamientos.
Reaccionaste y seguiste corriendo, corriendo, corriendo...
No sabías a dónde ir, dónde pararte
y, menos, qué te encontrarías al final
de ese largo camino. Sólo podías esperar
que se acabara pronto. Súbitamente, ante tus
ojos se dividía tu camino.
Uno de los senderos se dirigía
al pasado, y pensaste que podrías cambiarlo
todo, borrar los errores, volver a empezar, una segunda
oportunidad. Y cuando te disponías a regresar
al pasado, te diste cuenta que el otro camino se dirigía
al futuro, que podía ser mejor y que tu esfuerzo
serviría para olvidar, para mejorar, progresar...
|