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Esther Aliu Isern
3º
ESO
Les Alzines
Blanes
Por fin la reina empezó el
juego. Después de tanto tiempo en la penumbra,
observando e instruyéndose, había llegado
el momento de actuar. Había nacido para triunfar,
por lo tanto necesitaba una sutil maniobra. Allí
estaba ella, con su amado rey en peligro de muerte,
amenazado por el pueblo enemigo.
Todo este tiempo se había mantenido
al margen de la situación. Su marido, sin ser
visto, tenía el poder de controlar un espléndido
ejército, no obstante este se encontraba ahora
mermado ya que muchos de sus valientes guerreros yacían
inertes en el campo del adversario, fundiéndose
en sus putrefactas tierras. En tales circunstancias,
sólo podía contar con la ayuda de sus
caballos y de una majestuosa torre que los protegía
de las invasiones contrarias.
El rey era intocable, su derrota llevaría
la desgracia a todo el pueblo. Ante esta situación
la reina debía tomar el mando. Su mente trabajaba
ágilmente. Si de verdad quería conseguir
la victoria, tendría que derrotar a su máximo
adversario, el rey negro. Sin pensárselo dos
veces, se encaminó con gran coraje hacia las
tenebrosas tierras de sus oponentes.
Súbitamente, se encontró
ante una encrucijada de caminos, tenía que
tomar una decisión que sería transcendental
para los suyos, pero esta vez jugó mal el poder
del destino, decidiéndose por la opción
errónea : un despiadado caballo rompió
el silencio de la oscuridad, haciendo desaparecer
en un instante la más bella esperanza, la reina.
Ahora el rey y su pueblo eran presa fácil.
“Jaque mate”. Toda la historia de un pueblo
perdida.
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