GANADOR del 14 de enero de 2004
 

Òscar Capdeferro Villagrasa
2º BACHILLERATO
Lloret de Mar
Bell-lloc del Pla

Un día, tras una larga jornada, se encontraron dos amigos sobre una pequeña colina. Uno venía erguido y saboreando el paseo, disfrutando de esa amiga neblina que veía atrás, al fondo de la postal, difuminando el paisaje. El otro consiguió llegar desgarrándose las uñas por la ladera y caminando sobre sus callos.

- Buenos días -dijo el que llegó cansado.
- ¿Cómo vienes hasta aquí con lo que te cuesta a ti subir? - el atleta arqueó tímidamente una ceja.
- Nada, sólo quería verte, sabía que estarías aquí. Por eso vine. Mira: -le mostró sus maltrechas manos- me he astillado entero.
- Bueno, tampoco es para tanto, sólo que tú te mueves bien por una zona y yo por otra. ¿Qué tal el trabajo? ¿Qué has hecho hoy?
- Más bien nada, me he desplazado un poquito para ir hasta un bonito pueblo. He acariciado dulcemente la cara de los ciudadanos que han salido a recibirme y, ya que estaba, he esparcido la hojarasca a lo largo de la calle principal. Por el camino, alguien se ha quejado de que si he ido demasiado rápido o yo qué sé qué.
- Vaya, seguro que hasta sales en el noticiario - dijo el escalador con sorna.
- No te rías, que mira, haces que se ruborice la niebla.

Ambos desviaron la mirada hacia el fondo del paisaje para ver la neblina acuosa que enrojecía con los últimos suspiros del Sol. El alpinista rió largamente, paseando por su boca un aliento fresco sabiente a albahaca.

- Yo tampoco es que haya hecho grandes proezas - dijo intentando dejar de reír -, pero mira. He agitado un poco los árboles de la casa de los Ramírez y, adivina, el pequeño se pensaba que los golpes de las ramas en la ventana y el tiritar de los cristales eran debidos a un lobo que arañaba con fuerza. No he podido evitar la risa. El niño gritando “ ¡Que viene el lobo, que viene el lobo!”, ja, ja, ja... Y el padre, inocentón, va y saca la escopeta. ¿Acaso pensaba que en Lloret puede quedar algún lobo? Yo lo hice todo, no un lobo. Además, los lobos no tienen tanta fuerza.
- Tú siempre tan ruin. ¿No has pensado alguna vez en trabajar de verdad?
- Ya sabes, cuando lo hago se me enfadan, ¿ recuerdas?
- Oh, sí, cierto. Bueno, me alegro de que estés bien. Debo irme, me esperan para el turno de noche. Venga, hasta mañana, Bóreas.
- Adiós, Céfiro.

Y cada viento se fue por su lado, uno al norte y otro al oeste.

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