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La Pascua es el triunfo de la Vida sobre la muerte. Nosotros sabemos que Jesús murió, pero ¡resucitó! ALELUYA."

Vivir la Semana Santa con los niños
Alumnes
23.03.2018
Vivir la Semana Santa con los niños

A veces nos parece que vivir la Semana Santa con los niños puede ser complicado. Las celebraciones son largas, los niños son muy pequeños y a veces no sabemos muy bien qué explicar o contarles.

Al igual que la Navidad, cada familia vive la Semana Santa de manera diferente, bien por el lugar donde estamos, bien por las tradiciones que tenemos. Es muy bueno que, desde pequeños, los niños participen de estos días con sentido. Nos acompañan, ven y oyen cosas y poco a poco van formándose una idea de lo que estamos viviendo.

Vamos a recordar brevemente cada uno de los días de la Semana Santa, su contenido y qué podemos hacer.

DOMINGO DE RAMOS

Es probablemente la fiesta que los niños viven más de cerca. Nos vestimos y les vestimos muy guapos, muchos reciben la palma de sus padrinos, o podemos llevar ramos de olivo sencillamente. Los niños se deben preguntar por qué nos vestimos así, por qué les regalamos una palma y la colocamos en la ventana….Toda esa preparación exterior debe corresponder a una preparación interior.

Podemos explicarles qué es lo que se celebra ese día: Jesús es aclamado el Domingo de Ramos porque acaba de resucitar a Lázaro y ante este milagro todos quieren que Jesús sea su Rey. Podemos buscar este texto en la Biblia y leérselo o contárselo a los niños. Ese día aclamamos a Jesús como nuestro Rey y lo hacemos con las palmas y cantando. En esta fiesta se anticipa en triunfo de Jesús resucitado. Es un rey un poco diferente a los demás; va montado en un burrito que es símbolo de un rey de Paz. Aprovechemos a rezar por la paz en las familias.

JUEVES SANTO Y VIERNES SANTO               

Hay muchos planes que nos ayudan a hacer de estos días algo muy especial en nuestra vida cristiana. Podemos ver alguna película sobre la Semana Santa (por ejemplo “El hombre que hacía milagros”); podemos asistir a alguna procesión y contemplar las imágenes, también se pueden ver en la televisión; buscar dibujos del Vía Crucis para colorear; construir una cruz con palos en la montaña, o leer en la Biblia lo que pasó

Estos dos días se celebran los oficios, que son dos celebraciones litúrgicas especiales. No son obligatorios, pero si podemos ir, vale la pena. Para los niños muy pequeños pueden ser excesivamente largos, pero hay muchas posibilidades. Podemos turnarnos para ir; dejar los niños con alguien e ir el matrimonio juntos; si vamos con los niños, ponernos delante para que vean toda la belleza de la liturgia (según la edad); también podemos acercarnos en otro momento a la iglesia y hacer con los niños una visita corta.

El Viernes Santo podemos visitar el monumento y dejar en él nuestras palmas del Domingo de Ramos. Comentar lo bonito que es, y cómo ese día acompañamos de manera especial al Buen Pastor.

El Viernes Santo es un día de ayuno y abstinencia: explicárselo a los niños y aunque ellos no ayunan, sí pueden hacer un pequeño sacrificio.

SÁBADO SANTO

Es el día de la Virgen. Nos quedamos con ella. Esta edad en que son tan pequeños es la ideal para transmitir la devoción a María. Los niños comprenden muy bien lo que es una madre. Habladles de su madre del Cielo.

Por la noche se celebra la Vigilia Pascual. Con niños muy pequeños es difícil ir, pero si son más mayores es preciosa la liturgia de la luz, aunque se queden dormidos a la mitad.

DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCIÓN

¡La gran fiesta! Tiene que notarse que es un día especial.

Nos ponemos muy guapos para ir a misa. Estamos contentos y podemos hacer un buen aperitivo, chuches, las monas, cada uno según su estilo. También explicar el porqué de las monas. Que no sea motivo de pelea o envidias, unos sí tienen, otros no, la mía es mejor….

El conejo de pascua es una tradición germánica según la cual un conejo sale del sepulcro y anuncia que Jesús ha resucitado, repartiendo sus dones. Los huevos son símbolo de riqueza, de vida, de fiesta.

Las tradiciones son buenas, pero han de estar en su lugar. También alabamos a Dios con los sentidos, pero no hemos de quedarnos en lo inmediato, sino que todas esas cosas buenas nos lleven más a Dios y a querer más a los demás.

La Pascua es la del triunfo de la Vida sobre la muerte. Nosotros sabemos que Jesús murió, pero ¡resucitó! ALELUYA.

 


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