Los recuerdos que tengo de mi paso por Terraferma son imborrables. Tanto lo que aprendí como a la gente que conocí me han servido muchísimo durante mi vida personal y profesional. Recuerdo con cariño, y hasta nostalgia, a compañeros y profesores; a las aulas, los recreos, el comedor, el oratorio, la sirena… La Formación con mayúscula, basada tanto valores como en conocimientos; el sentido crítico aplicado a los conocimientos; la autoridad basada en el respeto y no en el mando, y todo ese sinfín de cosas que hacen de Terraferma una familia especial.

A la hora de escoger colegio para nuestros hijos tuvimos clarísima nuestra elección, y no nos han defraudado. Ver crecer a nuestros hijos en virtudes y conocimientos, educados en valores, y felices, es para nosotros la mejor muestra de que la elección ha sido la acertada.