¡Cómo pasa el tiempo!

El año pasado varios compañeros de la XII promoción de Terraferma se esforzaron en contactar con todos los que habíamos compartido aquella época y nos reunimos una tarde-noche de junio para visitar el colegio y cenar todos juntos. El motivo era celebrar los 25 años desde nuestra graduación… ¡25 años! Confieso que en el primer instante creí que ese email me había llegado a mí por error.

Había pasado todo ese tiempo sin acercarme por el colegio, pero a medida que lo recorríamos los recuerdos acudían en cascada: en las aulas se me representaban las caras de todos los profesores, en el comedor me veía haciendo fila con la bandeja metálica, la capilla, el patio, el gimnasio…; todo aquello había sido parte de mí.

Y compartiendo mesa con mis antiguos compañeros, recordando con ellos las aventuras de entonces, me invadió una sensación de pertenencia a un grupo. Los miraba y veía en ellos un sello especial. Eran antiguos alumnos de Terraferma.

A partir de entonces Mabel y yo nos planteamos más seriamente el cambio de colegio para nuestros hijos. Era un tema que surgía de vez en cuando, pero por diversos motivos no terminábamos de decidir: tendrían que dejar su colegio en Fraga, sus amigos, desplazarse todos los días madrugando más y regresando tarde, aterrizar en un colegio y un ambiente totalmente nuevo para ellos, sin amistades… La verdad es que nos costó, pero finalmente este curso hicimos el cambio pensando que cuánto antes sería mejor para ellos, ya que la adaptación sería más rápida y sencilla.

Hoy, sólo tres meses después, están encantados  con el Terraferma y el Arabell. Al principio fue un poquito duro, sobre todo por la lengua (el catalán), pero ahora no lo es tanto. Se les ve felices y muy motivados.

Como padres, deseamos lo mejor para ellos; una buena educación adquirida en casa y complementada en el colegio; una buena formación, académica y humana. Aspiramos a que en el futuro sepan afrontar las situaciones y tomar sus decisiones de forma acertada; a que lleguen a ser personas honradas, responsables, trabajadoras… Queremos ver en ellos aquella impronta de Terraferma que yo vi en mis antiguos compañeros de promoción.