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Cuando estudiar no es sólo hacer los deberes

A menudo aparecen en los medios de comunicación, frases o informes que hablan del fracaso escolar, pero pocas veces lo hacen del éxito escolar. Hay que ser positivos y tender hacia el éxito escolar.

En el estudio de los hijos encontramos tres factores claves a tener en cuenta: poder, querer y saber. 


Poder: Todo chico tiene cierto poder intelectual que se puede mejorar desarrollando las capacidades innatas o adquiridas a través de su proceso madurativo (orden, atención, síntesis, análisis...). 

Querer: Es el acto de la voluntad, regido e impuesto por la inteligencia. O sea, que él mismo ha de razonar el por qué de las cosas y hemos de enseñarle, paso a paso, cómo realizarlo. ¿Cuándo lo he hecho con mi hijo?. 

Las actitudes positivas se asientan y consolidan en la personalidad por contagio de los padres y educadores. El diálogo y no la imposición, es fundamental en estas edades, dándoles una escala clara de valores, ayudándoles, motivándoles, orientándoles, y haciendo que busquen compromisos personales. Para ello les hemos de marcar objetivos claros y alcanzables (no entienden frases como el día de mañana o hombre de provecho). Tenemos que conocer muy bien a nuestro hijo, ver si van consiguiendo los objetivos propuestos y alabar aquellos que va consiguiendo. 

Hemos de crear un clima familiar de seguridad y a la vez de sobriedad y esfuerzo, para oponernos entre todos a la ola de pasotismo y falta de valores que nos rodea. Hay que fortificar los hábitos básicos de orden, de trabajo bien hecho, de horario... La sobreprotección de los 10 a los 14 años es muy negativa en el desarrollo evolutivo. Hemos de conocer también el mundo que rodea a nuestros hijos: amigos, entorno, club, lecturas, juegos... pero lo hemos de conocer los dos, padre y madre. Es importante, por tanto, que exista comuncación en el matrimonio, que se hable de los hijos.

Saber: Muchos chicos no saben estudiar por falta de método. Se les da todo muy mascado y el chico no ha de pensar, ni decidir. Es responsabilidad de la escuela mejorar está forma de trabajar: en los primeros ciclos se van adquiriendo una serie de hábitos que parece que no son importantes, pero que si no se adquieren, el progreso del niño se detiene y empieza el fracaso. 



Una de las mayores dificultades con las que se encuentran los chicos de 10 a 14 años es la de no diferenciar deberes de estudio. Han de lograr el hábito de estudiar entre 45 minutos i una hora,al margen de si hay o no exámenes. 

En la Primaria debemos completar ese desarrollo enseñando normas para estudiar bien: 
1. Leer y entender,
2. Distinguir lo importante de lo secundario,
3. Deberes diarios,
4. Saber subrayar
5. Saber resumir,
6. Saber hacer esquemas,
7. Adelantar deberes, 8. Buscar información 9. Horario claro de trabajo y estudio en casa.

Si sabemos combinar todos estos aspectos del estudio, con el resto de la formación personal de nuestros hijos, estoy seguro que lograremos unos buenos profesionales, unos ciudadanos competentes, hijos amigos de sus padres, y buenos hijos de Dios. 

¿Cómo ayudar a estudiar a los hijos? 

-Leer libros del tema
-Hablar con el preceptor y buscar soluciones en común. No hay recetas hechas: cada chico es diferente.
-Seguir la evolución de lo acordado y positivilizarlo de cara al alumno.
-Leer y valorar, en su justa medida, los comentarios de las libretas, controles,agendas...
-Diferenciar muy bien deberes de estudio.
-Estar al día de la ESO y de sus objetivos. -Charlar con vuestro hijo del colegio, deberes, controles, libretas, pero valorando su trabajo...¡ojo con acabar a gritos!. Para ellos aún somos ídolos y es el momento de demostrárselo.

Manuel de Castro

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